La verdad que no he podido cambiar
Aquella conversación terminó por ser un desencuentro que, en circunstancias normales, para cualquier pareja podría haber sido solo una pequeña discusión. Pero para ellos, que aún inmaduros padecían de aquel extraño rasgo llamado orgullo, enemigo acérrimo de la humildad, terminó por convertirse en su última conversación durante años. Si tan solo ella hubiera buscado otras palabras para rechazar su invitación a cruzar el Atlántico y encontrarse ahora en el Viejo Mundo; si tan solo él se hubiera detenido y hubiese dicho de manera transparente que aquella negativa lo hacía sentir mal... Si tan solo esto, si tan solo lo otro, si tan solo... Pero lo cierto es que eran solo un par de jóvenes que se amaban mutuamente y que, de haber hecho a un lado su orgullo, quizá habrían reunido la fuerza suficiente para sobreponerse a las adversidades de una distancia que aún los separaba. Pero no fue así. Aquella fue su última conversación. Él sabía que ella no le escribiría, que no lo bus...





